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JOSE
FUCHS
Falleció en Mendoza uno de los pioneros del petróleo
nacional, don José Fuchs, a quien por sus rudas maneras de operar se lo
denominó, El Tigre de la Patagonia ».
"Sin imaginar lo que le
depararía el destino, nacía en Alsacia, una ciudad de Alemania, el 13 de junio
de 1880, don José Fuchs.
Sus inquietudes juveniles lo
vincularon a una compañía perforadora de pozos, donde mostró de inmediato las virtudes que más tarde pondría de manifiesto en nuestra patria.
Por esa época en la Argentina
se estudiaban los informes presentados a la Dirección de Minas por geólogos
argentinos y extranjeros, coincidiendo todos en la existencia de petróleo en
nuestro subsuelo, en diversas zonas del Norte y Sur de la República.
Lejos se estaba aún de
pensar en iniciar la empresa de su exploración, pero la carencia de agua
potable en zonas que la inmigración iba poblando en el interior, y muy especialmente
en la Patagonia, fueron creando el clima favorable para encarar la solución del
difícil problema con un criterio amplio y constructivo
"El encargado de
negocios de Hagenau-Alsacia fue comisionado por el Gobierno Nacional para buscar al hombre capacitado entre los técnicos alemanes. Las
referencias sindicaron a Fuchs para el comienzo de la empresa, y el 1° de octubre de 1906,
se firmaba en el consulado argentino de aquella ciudad, el contrato respectivo,
por el cual se le designaba como jefe de equipo de perforación de Minas en
Argentina, con un sueldo de $ 350 mensuales, más viáticos y reintegros de
gastos extras y pasajes hasta el lugar de los trabajos.
Pocos días después -el 6
de octubre-, contraía enlace con doña Ana Cristina Soltner y el día 12
embarcaban ambos en Marsella (Francia) en el vapor "Padua", arribando
a Buenos Aires luego de 37 días de viaje, en plena luna de miel.
Funcionarios de la Dirección
de Minas recibieron en la capital a Fuchs, a quien asesoraron sobre las funciones
que debía desempeñar en su nuevo destino, y ya con las instrucciones
pertinentes, salieron con su esposa, rumbo a la Patagonia, a mediados de diciembre,
para desembarcar el 3 de enero de 1907, fecha de la llegada del "Buenos Aires".
El hotel Piamontés fue
su primer albergue, y su dueño, asociado a la empresa que encaraba el gobierno
nacional, se negó a percibir alquileres durante los breves días que el
matrimonio Fuchs se hospedó en el mismo.
El viento típico
de la zona, se adhirió también para dar la bienvenida a los visitantes, y su
silbido permanente unido al intenso
frío reinante, sirvieron para templar el espíritu indomable de este hombre
que, pocos días después, se establecía en la misma ubicación que ocuparía el pozo Número
2, en dos carpas de madera, levantadas para vivienda.
"Una
máquina "Fauck-Schenk" a percusión, con inyección para 500 metros de
profundidad, nueva, cuya caldera, torra e instalación para vapor se habían
despachado por otro barco, constituían el equipo con que se iniciaría la
perforación del subsuelo patagonico. Los demás elementos formaron parte de su
equipaje, iniciándose de inmediato el montaje, que quedó finalizado el 24 de
marzo de 1907.
Como
referencia se puede decir que la Dirección de Minas había perforado con
anterioridad un pozo, el Número 1, empleando un equipo Rotary, que se abandonó
a los 180 metros de profundìdad, por aprisionamiento de la herramienta. Dicho
sondeo se perforó en el pueblo de Comodoro Rivadavia (en el lugar que hoy ocupa
el edificio de Correos), procurándose encontrar una capa de agua dulce.
La
ubicación del pozo Nº 2 fue fijada por Fuchs, dentro de la zona del cañadón,
establecida por la Dirección de y su fin, la búsqueda de agua potable.
«Finalizado
el montaje, comenzaron de inmediato las tareas de perforación, contándose para
el trabajo con el personal siguiente:
Auxiliar:
Multedo. Foguista: G. Kunzel. Peones: F. Soto, A. Viegas, y J. Domínguez.
Cocinero: F. Ferreyra. Posteriormente ocupó el cargo de auxiliar H. Beghin, y
el de foguista J. Martínez.
El
personal trabajaba normalmente diez horas y media por día, estando las
reparaciones generales y los trabajos de herrería a cargo del señor Fuchs, que
veía así recargadas sus funciones, por la carencia de personal de oficio. Fue
un invierno muy crudo -nos dice el señor Fuchs-, pues nevó casi
permanentemente, acrecentándose el frío que ya habíamos sentido en pleno
verano.
Su
primer hijo
La perforación
marchaba normalmente, y el pozo había alcanzado los 460 metros, cuando se
produjo un grato acontecimiento: el nacimiento en la carpa-dormitorio, de
nuestro primer hijo, que vio la luz el 27 de septiembre de 1907. Lo llamamos José
Víctor, y su advenimiento fue motivo de alegría no sólo para nosotros, sino
para todo el personal. Para esa fecha poseíamos ya cinco carpas, suministradas
el resto por la Subprefectura del Ministerio de Marina; dos eran ocupadas por
mi esposa y yo -prosigue nuestro interlocutor-, y el resto por el personal y
para guardar los materiales.
Fue en esos días que
se incorporó al equipo nuestro compañero Humberto Beghin. Algunos habitantes
del pueblo se acercaban periódicamente para presenciar los trabajos del pozo,
y al mismo tiempo a preguntarnos cuándo tendríamos agua.
La
memoria del anciano Fuchs debe esforzarse para recordar aquellos detalles que la
inquietud del cronista procura extraer.
Frunce
el ceño y prosigue:
-En
realidad, ya perforados los 400 metros sin aparecer el agua buscada, y acercándose
al límite de capacidad de la máquina, las esperanzas se iban esfumando.
13 de Diciembre: Surge el
Petroleo
El
terreno se había tomado duro y el avance era muy lento, prosigue la venerable
figura de Fuchs, pero la aparición de unas arenas con olor a kerosene, a 525
metros de profundidad, fue motivo de ansiedad y firme esperanza, por lo cual
solicité autorización a la Dirección de Minas, a fin de que se me permitiera
continuar la perforación. Llegó la misma, pero haciendome responsable de la
conservación del equipo -dice sonriendo con picardía- y a partir de allí
redoblamos nuestros esfuerzos, previendo con optimismo el resultado...
Eran
las 10.30 hs. del día de Santa Lucía, cuando comenzó la surgencia del pozo,
con un ruido ensordecedor, tiñendo de negro la torre y sus alrededores,
esparcido orgulloso por el viento patagónico -estábamos a 540 metros de
profundidad- y la producción inicial puede
estimarse en unos 50 metros cúbicos diarios, que se fueron almacenando en una
represa natural que preparamos apresuradamente, aprovechando el desnivel del
terreno.
De inmediato ordené al
auxiliar Beghín enviara el telegrama a la Dirección de Minas informando del
grato descubrimiento, y cuyo texto redactó el citado, por desconocer yo el
idioma castellano.
La
gente del pueblo, que en principio se sintió defraudada -le dimos petróleo por
agua- se asoció al júbilo provocado por la surgencia del «kerosene» y nos
envió dos barriles de vino para la celebración. Jornada inolvidable la del 13
de diciembre de 1907, expresa
don Fuchs, suspirando al evocar aquella fecha de hace 50 años...
Ejercía en esa fecha las funciones de director de Minas e Hidrología de
Minas el ingeniero Enrique Hermitte cuyo recuerdo ha quedado perpetuado en el
cerro que delimita el flanco norte del Campamento Central en Comodoro Rivadavia.
Visitas
presidenciales
«Tuve la suerte de
estrechar la mano de dos presidentes de la República -nos dice don Fuchs-. En 1909, la del Dr. José Figueroa
Alcorta, que ejercía la primera magistratura en
el momento del descubrimiento del petróleo y que nos visitó en Comodoro
Rivadavia al entrar en producción el pozo N°7
Y años más tarde, en 1923,
en oportunidad de la surgencia del pozo 67, se encontraba presente en la zona
patagónica, el Dr. Hipólito Yrigoyen, de quien recuerdo una frase inolvidable,
dicha casi a gritos, -tal era el ruido producido por la sugerencia-
"Este petróleo traerá problemas. El país
que tiene mucho petróleo, se crea muchos enemigos". Y tenía
razón -finaliza diciendo nuestro interlocutor-.
En
1908, poco antes del vencimiento del contrato que había firmado dos años
antes, de común acuerdo con la Dirección de Minas, se anuló el mismo y se me
incorporó al personal de su planta orgánica, fijándome $ 400 de sueldo. Un
verdadero capital -dice sonriendo-. Ese año -continúa- perforamos el pozo número
3 que produjo gas y quedó en reserva con una presión de 60 atmósferas y
luego el número 4, cuya producción inicial de 30 metros cúbicos fue
disminuyendo. Reperforado luego hasta los 565 metros, produjo una surgéncia de más
de 100 metros cúbicos iniciales.
Llegan
los equipos Rotary
La
evolución de la técnica petrolera encontró eco favorable en nuestra patrìa -contiúa
Fuchs- y en 1917 llega a Comodoro el primer equipo de perforación sistema
Rotary para reemplazar al lento y anticuado de perforación a percusión y
cable. Aquel equipo tenía una capacidad para 600 metros de profundidad y en
1922 -ya con Y.P.F. bajo la dirección del general Enrique Mosconi-se incorporó
un equipo para 1.000 metros, seguido de uno de 1.800, con el cual iniciamos la
perforación de un sondeo en Pampa María, en la localidad de Sarmiento.
Conocí
a este visionario patriota, en 1921
-prosigue Fuchs- y en su primera visita a Comodoro Rivadavia, me designo jefe de
distrito con $ 800 de sueldo, ascendiéndome dos años más tarde a jefe de
servicio con $ 850 mensuales.
Guardo
de Mosconi, gratísimos recuerdos, y fui amigo personal hasta su fallecimiento,
ocurrido en 1940. Era un hombre de
trabajo, dinámico, activo y sobre todo muy enérgico, pero siempre muy recto y
justo.
Su capacidad
organizativa se ponía en evidencia en los programas que establecía. Sonríe
Fuchs y agrega-: Con 5 equipos fijó la tarea de perforar 86 pozos en un año y
si mal no recuerdo -agrega sonriendo- creo que los hicimos....
829
pozos perforados
Ante
nuestra pregunta,responde Fuchs: Bajo mi dirección se perforaron 822 pozos en
Comodoro Rivadavia en los 27años que residí en la Patagonia y 7 en Mendoza con
posterioridad. Pero quiero dejar aclarado-acota-que esta cantidad considerable, sólo
fue posible merced al esfuerzo sacrificado del personal de Y. P.F. y a la
dirección de esos verdaderos pioneros argentinos que fueron el general Mosconi
y los ingenieros Krausse y Hermitte.
El
30 de septiembre de 1936 me acogí a los beneficios de la jubilación con una
retribución líquida de $ 664 que fue aumentando en las proporciones que
determinaron leyes y decretos posteriores.
Ahora
resido en Mendoza, rodeado de mis hijos y nietos, y pese a mis 77 años, me
encuentro bien de salud, y disfrutando con
mi esposa, los últimos años de nuestras vidas.
Nuestra
entrevista llega a su fin, después del largo viaje a través de 50 años de
recuerdo pero la locuacidad de esta legendaria figura del petróleo argentino,
no claudica, agregando como culminación de nuestra charla:
ESTOY CONVENCIDO que el personal petrolero estatal está suficientemente capacitado
para lograr el éxito de cualquier plan de reactivación de YPF por más grande
que sean sus proyecciones, y soy partidario decidido no sólo de la
nacionalización del petróleo, sino también
de toda reserva energética de la Argentina.
Y sus manos rudas
fuertes y expresivas se extienden firmes y leales, para estrechar las nuestras,
en tono de fraternal despedida
FUENTE:
MEDIO SIGLO
DEL PETROLEO ARGENTINO ED. EL RIVADAVIA. 1957. |


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